Mi Boston Marathon 2014

¿A dónde viajaste? ¿qué distancia corriste? ¿y tus tiempos?
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Enriquezrunner
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Mi Boston Marathon 2014

Notapor Enriquezrunner » Jue Abr 24, 2014 7:29 am

MarathonMan escribió:
Enriquezrunner escribió:Ya está publicada en mi Blog:

Primera Parte de la Crónica del Maratón de Boston. ¡No te la Pierdas!
http://www.cronicasmaratonytriatlon.blogspot.com


Ponla en el foro también, por favor...


Es mejor verla en mi Blog, porque aquí no deja subir las fotos, pero aquí va:

Mi Boston Marathon 2014. Parte I.

Desde que llegamos el viernes en la tarde a Boston se sintió de inmediato que estábamos en Marathon Weekend. En el aeropuerto había carteles de bienvenida para los maratonistas, por todos lados. Desde el aeropuerto en México, estuve platicando con corredores que íbamos hacia la misma aventura. Era apenas viernes, pero ya estábamos en Boston Marathon.

Esa misma noche, alcanzamos a llegar al hotel y salirnos la familia completa a donde fuese, con el pretexto de buscar algo para cenar. Llegamos hasta el Prudential Center, un edificio vecino al John Hynes Convention Center, donde se estaba llevando a cabo el proceso de entrega de números y la Expo. A la hora que llegamos ya no había actividad en el John Hynes, pero en el bar en el que caímos a "cenar" el ambiente era extraordinario. No exagero al decir que todos o casi todos los presentes eran corredores o acompañantes o familiares y amigos de corredores. Y los había de muchas nacionalidades: principalmente gringos, pero también canadienses, ingleses, franceses y alguno que otro de nuestros países latinos. La mesera le preguntó a mi hija mayor, que tiene aspecto de corredora aunque no lo es tanto, que si iba a correr. La respuesta fue un "yo no, pero mi Papá sí". Fue el primer momento ya en Boston en el que me sentí especial. La mesera dijo. "Congratulations. You'll have a drink on the house". Por supuesto que no desaproveché la oportunidad para despacharme, gratis, la primera de "muchas" Samuel Adams del fin de semana. ¡Y estaba totalmente muerta. Deliciosa!. La Sam es una de las cervezas más sabrosas que he probado y es orgullosamente bostoniana.



Al día siguiente, sábado, después de salir a trotar 15 minutos en los alrededores del hotel, a una temperatura cercana a los 0 grados centígrados, enfilamos nuevamente hacia Boylston Street, zona de meta y en donde también está enclavado el John Hynes Convention Center. Nos fuimos directos a la Expo; había que comprar los trajes de carácter. Todos escogimos la chamarra Adidas, conmemorativa del 118th Boston Marathon, que este año fue de un precioso color naranja "mata retinas". Y de ahí, al siguiente piso a recoger el número.



Debo decir que el voluntario que me atendió ha sido la persona que más amablemente me ha atendido en una entrega de paquetes en mis muchísimos años de corredor. Un verdadero bostoniano, amable, platicador, entendedor de lo que siente alguien que va a correr por primera vez un Maratón tan importante como el de Boston. Y no fue el único. A lo largo de todo el fin de semana largo, pude comprobar como Boston es una comunidad estrechamente unida en torno a su Maratón. Todos entienden claramente que Boston Marathon es parte de su identidad comunitaria y que los visitantes, privilegiados participantes de su Maratón, solo venimos a tratar de hacer todavía más grande su evento. Y no lo digo como cumplido. A todas partes en donde íbamos y que nos reconocían por las chamarras anaranjadas, conmemorativas del Maratón, nos felicitaban, nos daban ánimos, nos deseaban éxito. Pero el tipo que me entregó el número hizo su trabajo rápido. Encontró rápidamente mi número y paquete, me lo entregó con una sonrisa y me dijo que volteara a donde mi familia ya estaba lista para tomarme las fotos. ¡Qué momento tan maravilloso! Casi tan emotivo como cuando crucé la meta.




Pero los bostonianos no se unen solo en torno a su Maratón. Pude en los pocos días que estuve en esa Ciudad, ser testigo de una cultura de unidad, civismo y hospitalidad, exacerbada por los sucesos del Boston Marathon 2013, pero no solo por eso, sino por muchos años de cultivar ese sentido de solidaridad, pertenencia y nacionalismo tan arraigado que tienen los gringos, pero en especial los bostonianos.

La Expo no me impresionó tanto por sí misma, sino por sus asistentes. Pude saludar, no el primer día sino al siguiente, a Leo Manzano, orgulloso Mexico-norteamericano ganador de los 1500 metros en Londres 2012. Pude saludar también a Hal Higdon, aunque en el stand del Team Hoyt no encontré a los integrantes de esta pareja de padre e hijo sensacionales que correrían su último Boston Marathon juntos. Pero la Expo en general no me pareció nada del otro mundo. Grande, pero no tanto como la de New York City Marathon, por ejemplo. Y un poco apretada, con poco espacio.



La calle Boylston, donde está localizada la meta, estaba cerrada al tráfico vehicular ese día. Pudimos entonces, recorrer caminando con mi familia los últimos metros de la ruta del Maratón. Cientos de personas, corredores y no, curioseaban y se tomaban fotos en la meta, enmedio de gran cantidad de policías, en las tribunas o incluso en los sitios en donde explotaron las bombas el año pasado, sitios en los cuales pudimos ver ofrendas a los caídos. Tal vez fue de mal gusto e irrespetuoso de mi parte, pero me tomé la foto en uno de esos altares, en los que alguien había dejado los tenis de uno de los afectados en los desgraciados sucesos de hace un año. Si falté al respeto, me disculpo sinceramente y debo decir que lo hice con un nudo en la garganta causado por la intensa emoción.



El clima ya a medio día del sábado, no era nada benigno. Se sentía mucho frío en Boylston Street y el viento helado calaba hasta los huesos, pero los pronósticos coincidían en que el lunes el clima sería ideal para correr. ¡Ojalá!.

Estar en Boston y no visitar Harvard y el MIT sería un pecado, así que el domingo muy temprano enfilamos a Cambridge. Había que economizar energías y no caminar mucho, pero ya estando fuera del hotel, en Boston y con tantos lugares por conocer, no hubo más remedio más que ceder a las presiones familiares e ir al Acuario y al Mall. Excuso decir que los aullidos de mi tarjeta de crédito me taladraron los oídos y aún ahora me persiguen.




Estaba yo esperando que mi familia terminara de exprimir MI tarjeta, cuando lo ví: Era Felipe Calderón, Ex-Presidente de México, saliendo con su guarura de hacer sus compras de fin de semana de Sak's. "Sr. Presidente, como está Usted?" Fue muy amable. De inmediato se acercó y me preguntó sí iba a correr y cuánto tiempo planeaba hacer. Fue tan amable de lanzarme un par de cumplidos, uno respecto a que me veía en muy buena forma, "delgado y chupado", dijo, y otro alabando el 3:40 que proyectaba yo hacer al día siguiente en la ruta de Hopkinton a Boston. Correspondí diciéndole que él también se veía muy bien. "Ud. siempre de saco y corbata, como cuando estaba en los Pinos". Contestó sonriendo: "Vengo de dar una conferencia, por eso ando disfrazado". En eso llegaron mi esposa y mis hijos y también se tomaron la foto. Y mi esposa, que para eso se pinta sola, empezó a platicar con Don Felipe como si nada, hasta que la tomé del brazo y le dije que ya lo dejara en paz.




Rematamos en la cena de carbohidratos, pero la cola de varias cuadras para entrar al lugar nos hizo desistir y no hubo más remedio que buscar el Olive Garden más cercano para llenar de pasta el depósito.

Regresamos al hotel ya pasadas de las 10. Ya no había más tiempo que para preparar los arreos de carrera. Los pants y el sweater viejos y la toalla deshilachada que haría de cama en el pasto de Hopkinton durante la espera de la hora de salida, quedaron listos casi a las 11 de la noche y ya no hubo tiempo más que para tomar una última Samuel Adams (light, pero bien muerta) con el pretexto de que necesitaba asegurar un buen sueño. Al día siguiente había que pararse a las 4:30 para ir al Boston Common a tomar el autobús rumbo a la salida. Hopkinton me estaba ya esperando.




CONTINUARÁ...


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Vic España
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Re: Blogs de Corredores

Notapor Vic España » Jue Abr 24, 2014 8:08 am

Enriquezrunner escribió:
MarathonMan escribió:
Enriquezrunner escribió:Ya está publicada en mi Blog:

Primera Parte de la Crónica del Maratón de Boston. ¡No te la Pierdas!
http://www.cronicasmaratonytriatlon.blogspot.com


Ponla en el foro también, por favor...


Es mejor verla en mi Blog, porque aquí no deja subir las fotos, pero aquí va:

Mi Boston Marathon 2014. Parte I.

la primera de "muchas" Samuel Adams del fin de semana. ¡Y estaba totalmente muerta. Deliciosa!. La Sam es una de las cervezas más sabrosas que he probado y es orgullosamente bostoniana.

La mejor es la Honey!!!


La Expo no me impresionó tanto por sí misma, sino por sus asistentes. Pude saludar, no el primer día sino al siguiente, a Leo Manzano, orgulloso Mexico-norteamericano ganador de los 1500 metros en Londres 2012.

Si no mal recuerdo Leo fue Plata en los 1500 y no faltó quien lo criticara por celebrar con las 2 banderas, la gringa y la mexica :mrgreen:


La calle Boylston, donde está localizada la meta, estaba cerrada al tráfico vehicular ese día. Pudimos entonces, recorrer caminando con mi familia los últimos metros de la ruta del Maratón. Cientos de personas, corredores y no, curioseaban y se tomaban fotos en la meta, enmedio de gran cantidad de policías, en las tribunas o incluso en los sitios en donde explotaron las bombas el año pasado, sitios en los cuales pudimos ver ofrendas a los caídos. Tal vez fue de mal gusto e irrespetuoso de mi parte, pero me tomé la foto en uno de esos altares, en los que alguien había dejado los tenis de uno de los afectados en los desgraciados sucesos de hace un año. Si falté al respeto, me disculpo sinceramente y debo decir que lo hice con un nudo en la garganta causado por la intensa emoción.

NO creo que debas disculparte. Todo depende de la intención con que se hagan las cosas.


Estar en Boston y no visitar Harvard y el MIT sería un pecado, así que el domingo muy temprano enfilamos a Cambridge. Había que economizar energías y no caminar mucho, pero ya estando fuera del hotel, en Boston y con tantos lugares por conocer, no hubo más remedio más que ceder a las presiones familiares e ir al Acuario y al Mall. Excuso decir que los aullidos de mi tarjeta de crédito me taladraron los oídos y aún ahora me persiguen.

Pero lo bailado ni quien te lo quite :mrgreen:


Estaba yo esperando que mi familia terminara de exprimir MI tarjeta, cuando lo ví: Era Felipe Calderón, Ex-Presidente de México, saliendo con su guarura de hacer sus compras de fin de semana de Sak's.

Insisto, cuida tus amistades! :evil: :mrgreen:


CONTINUARÁ...

Vengá! no te tardes!


Maratón Internacional de la Cd de México 2009 3:52:51
Maratón Internacional Lala 2015 3:13:26

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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor Enriquezrunner » Vie Abr 25, 2014 5:46 pm

Mi Boston Marathon 2014, el Cielo Maratoniano. Parte II

Había que llegar a Boston Common antes de las 7:00 de la mañana, para tomar la primera de las 2 oleadas de autobuses que me correspondía y ser llevado a Hopkinton, lugar donde está la salida, o bien, lugar donde "Todo Inicia", según las palabras de los habitantes de ese pequeño pueblo que cada año se convierte en génesis del Boston Marathon.

En el trayecto del hotel hacia Boylston Street, acompañado de mi esposa y mis tres hijos, no pude dejar de sentir nervios. Ibamos todos en silencio y el único que hablaba era el GPS. Pero Saritah pronto empezó con el relajo, como siempre y rompió la tensión. En menos de 30 minutos llegamos a la estación de bomberos en Boylston Street, en donde estaban puestas las barreras que impedían a los vehículos seguir avanzando; me bajé del auto y lo mismo hizo Ruth, mi esposa. Me dio un abrazo y un beso y la emoción me hizo crisis, no lo pude evitar. Un poco apenado terminé de abrazar rápidamente a mis hijos y emprendí la caminata de aproximadamente 1 milla hasta la zona de abordaje de los autobuses.



Logré acomodo en uno de los autobuses de más al frente. Todo estaba perfectamente planeado, sin aglomeraciones, sin empujones; prodigio de organización y logística en un evento de 36,000 almas. A las 7:30 en punto, justo como estaba programado, arrancamos rumbo a nuestra reunión con la serpiente de 42 cabezas.

Avancé caminando rumbo a la Villa de los Corredores. Había dos grandes áreas, cada una con una enorme carpa para protegerse del sol, o más bien, para desprotegerse del frío. Elegí un lugar junto a varios corredores y corredoras que descansaban como lagartijas tomando el sol, tirados en el pasto sobre hojas térmicas. Al poco rato el llamado de la naturaleza me hizo levantarme e ir a buscar los sanitarios. ¡Imposible!. Calculé rápidamente unas 100 casetas solamente en la sección en la que había escogido esperar y en todas había una cola de tal vez 50 o más corredores. Parecía que a los 36,000 corredores nos habían dado ganas de mear al mismo tiempo. No me quedó más opción que buscar el lugar más protegido de la vista de corredoras para cumplir el obligado ritual, rodeado de otras docenas de corredores (¡y corredoras!) que habían decidido irse por la libre, igual que yo.
A pesar de que se sentía frío, en realidad las condiciones del clima eran las ideales para correr Maratón. Unos 8 grados centígrados a la hora de la salida de mi oleada, sin viento y con un sol esplendoroso que la temperatura ambiente tan benigna hacía que no afectara tanto.



Muy pronto los del micrófono dieron la instrucción a mi oleada (la 2a) de avanzar primero hacia los espacios intermedios y después rumbo a los corrales de salida. Ya me había deshecho de la toalla que hizo las veces de cobija-colchón y me fui quitando paulatinamente y depositando en las bolsas mientras avanzábamos, primero los pants, después el sweater, la camiseta de manga larga, los guantes, la boina, hasta quedar con solamente mi camiseta de dry fit sin mangas y mi short de competencia. La llegada a la línea de salida fue un poco desconcertante, pues al llegar ahí yo esperaba que hiciéramos una pausa, se aglomerara la gente impaciente a la espera que dieran la salida y entonces se escuchara el disparo. Pero no, directamente como íbamos llegando a la línea, íbamos iniciando, sin disparo ni nada. Así, de pronto me encontré corriendo a buen ritmo y entonces lo supe: ¡Estaba ya corriendo Boston Marathon! No se si fui solo yo el que no escuchó el disparo, pero a final de cuentas funcionó perfectamente, pues evitó aglomeraciones y molestias a los corredores.

¡Y allá vamos!. Ya que me cayó el veinte de que la competencia había iniciado para mí, la euforia me invadió. Levanté los brazos y alcancé a gritar algo como "vámonos" o algo así que bien a bien no recuerdo. Había muchísima gente observando, aunque no tanta como en el resto de la ruta, y extendiendo sus manos para chocar palmas con los corredores. Yo me tendí al lado derecho y empecé a chocar five con todos, hasta que poco a poco la emoción fue cediendo, la respiración haciéndose más laboriosa y controlar el ritmo fue siendo la prioridad.

La salida es una bajada pronunciada. Ya estaba advertido de no desbocarme en los primeros kilómetros, en los que la pendiente es a favor y muy empinada, así que trataba de controlar mi ritmo. A pesar de la gran cantidad de corredores, había suficiente espacio para correr cómodamente, sin estorbarse mutuamente con otros y era posible establecer un paso relativamente independiente de los demás.

El plan era hacer un 3:40. La estrategia para lograrlo era correr a 5:00 min/km los primeros 25 kilómetros, hasta Newton, en donde empiezan las subidas y de ahí en adelante, trabajar en función de sensaciones y según respondieran las piernas y las reservas.

Pero era difícil concentrarse. Mi nombre escrito en el frente de mi camiseta, invocaba continuamente los gritos de la gente, que mal-pronunciaban muchísimas veces Yerardou,, Gerarrrrdo, Geraldo, Yerard y casi cada vez una forma diferente. Yo contestaba cada vez que escuchaba mi nombre, con un ¡Yeah!, o un ¡Yes!, o cualquier otro gruñido y eso encendía los gritos del grupo de espectadores. Literalmente, cientos de manos se tendían hacia los corredores y yo no podía evitar chocar palmas con muchos. Con algunos, era tan intensa la palmada que me hacían un poco perder la forma. Pensé varias veces "ya no", pero en la próxima curva, el entusiasmo y la euforia me orillaban nuevamente hasta junto a los cientos de manos y seguía palmeando. Hasta que entendí que la energía gastada en chocar palmas y contestar a los que gritaban mi nombre, era demasiada. Pero no siempre lograba contenerme y no dejarme llevar por el entusiasmo de la gente.



Los primeros 5 kilómetros salieron de acuerdo al plan. El 25:03 fue exacto, a pesar de las dificultades para concentrarme. Y la línea de los 10K llegó a los 50:22. ¡Casi perfecto!. Después de ahí, la ruta se aplana un rato. Por algunos kilómetros, no hay más bajadas pronunciadas y es posible, ahora sí, medir el ritmo de a deveras, en el plano, sin guajes para nadar. Y yo me siento bien, con fuerza, con esa sensación de ligereza que tanto me gusta. Para Boston evité entrenar en pendientes, por la lesión de mi rodilla y esos primeros 10K han sido los primeros en bajada en muchos meses. Y mira que son pronunciadas las bajadas. No es algo que me preocupe, todavía, pero sí se resiente el golpeteo en los cuadriceps, sorprendentemente un poco más en el izquierdo, que es mi lado "sano".

Poco a poco he ido logrando más concentración y el foco es cada vez más hacia emparejar el ritmo. En la bajada la frecuencia de pasos se sentía baja y me preocupaba que estuviera alargando mucho la zancada. Ahora voy corriendo con paso un poquitín más corto, pero más frecuente; y en el plano se siente mejor. Cada vez hay más gente en la ruta. Hay, literalmente y sin exagerar, miles y miles de personas de todas las edades gritando, mostrando carteles de ánimo o chuscos, chocando palmas, ofreciendo fruta, naranja, agua, dulces y animando a los corredores. Cuando veo a algunos pequeñitos extendiendo sus manitas, me inclino un poco para chocarlas, pero ya solo contesto con un "Vamos" o con un "Sí Señor" cuando escucho bien pronunciado mi nombre, señal de que es un compatriota o algún latino el que me grita. Llega el kilómetro 15 en 1:15:45; y el ritmo sigue parejito. Me sigo sintiendo muy bien, la rodilla no es tema y ni la siento y empiezo a fantasear en que tal vez, tal vez pueda atacar el 3:30. Pasando Newton decidiré. O bien, decidirá Boston Marathon. Who knows?.

Después de pasar la marca del kilómetro 16 me empiezo a distraer mucho nuevamente. Empiezo a sentir la euforia de ir a ritmo, en piloto automático y disfrutando de la maravilla que es el apoyo de la gente y vuelvo a mi querencia: chocar five con todo el que me extiende la mano. Hay un tramo en el que la carpeta asfáltica está incompleta en la orilla; parece que reencarpetaron solo una parte y quedó un pequeño borde o especie de escalón de unos 3 centímetros de alto a lo largo de la orilla de la ruta. Voy corriendo como a 1 metro del borde, chocando palmas. De pronto, no se si yo me acerqué demasiado al borde o la línea del borde se mete un poco más hacia el centro de la carretera y quedo con el borde justo abajo de mí. Al dar el paso, el pie izquierdo cae en la parte baja del pequeño escalón, sin problema, pero piso enmedio del borde justo con la mitad del pie derecho. Se dobla mi pie con fuerza hacia adentro y siento como una descarga o toque eléctrico, como si hubiera tocado un cable con corriente. Sentí como el "toque" eléctrico recorrió instantáneamente desde el tobillo hasta la rodilla e inmediatamente después se hizo presente el dolor intenso.

No paré de inmediato, sino que continué con un trote lento, tratando de averiguar si el dolor pasaba y todo quedaba en un susto, pero no. El dolor se hizo cada vez más intenso hasta que tuve que parar por completo. Me senté en la barrera lateral metálica de la carretera, esperando que disminuyera el dolor, pero no fue así. Retomé el trote muy lento, llegué al puesto de abastecimiento del kilómetro 17, saqué de la bolsa de mi short un par de tabletas de Paracetamol y me las tomé. Pero el dolor no cedía. Pensé que no podría terminar la carrera y el desanimo me invadió. Paré nuevamente, decidido a abandonar, pero volví al trote a los pocos segundos y así varias veces. Entonces, desee intensamente poder terminar la carrera, como no recuerdo nunca haber deseado tanto cualquier otra cosa.

Empecé a probar un ritmo un poco más rápido, aún con el dolor que me taladraba el tobillo, desanimado y pensando que todo acabaría muy pronto. Y en eso, ya casi en la marca del kilómetro 18, los alcancé: era el Team Hoyt, trotando lenta pero inexorablemente. Después supe que habían arrancado entre la oleada de las mujeres élite de las 9:30 y la oleada No. 1 de las 10:00 hrs. Me acerqué, toqué en un hombro al Sr. Hoyt y le aplaudí al Jr. Entonces decidí que no importaba que terminara con el tobillo deshecho, pero que iba a completar la ruta, así fuera empinado, a gatas o arando con el hocico el pavimento. Si estos 2 tipos, con todas sus colosales limitaciones han completado juntos tantos Maratones y Ironmans ¿Iba yo a ser tan puto como para dejar que una simple torcedura de tobillo me fuera a detener a mí?. Boston y yo nos merecemos otra cosa.



Entonces y por si haber corrido un momento con los Hoyt hubiera sido poca cosa, antes de llegar la marca del kilómetro 20 el ruido y el griterío se hicieron más intensos. Eran las chicas del Colegio Wellesley, que cada año durante muchas décadas, ponen el ingrediente más entusiasta en la ruta del Maratón. Muchas ofrecían la mejilla para que los corredores les plantáramos un beso. "Kiss me, I'm a freshman" o "Kiss me, my boyfriend is not here, is running the Marathon" o "Kiss me, I'm herpes free" y muchos letreros más hacían las veces de propaganda, buscando que los corredores nos detuviéramos a plantarles un beso a alguna de las muchachas. Yo no me pude quedar con las ganas y caí en la tentación de plantarle un beso tronado a una negrita preciosa. Pero ese griterío, ese cariño a su Maratón que estas niñas expresaban a borbotones y ese cariño que le mostraban a toda esta bola de extraños que invadíamos su territorio, tal vez hicieron el milagro.



Milagro de la mente, milagro de Dios, milagro del Paracetamol o simplemente poca gravedad de la lesión, no lo se, pero poco a poco, el dolor fue disminuyendo aunque nunca dejó de ser intenso. No se si fue el Team Hoyt o Wellesley o el intenso deseo de terminar la carrera o todo junto, el caso es que paulatinamente mi ritmo se fue acercando nuevamente a la normalidad. Para la marca del Medio Maratón, nuevamente estaba corriendo a ritmo no muy lejano a los 5:00 min/km.

Del kilómetro 15 al 20, tramo en el que me sucedió el percance, mi tiempo se fue de los 25 minutos que venía promediando cada 5 kilómetros, a más de 29 min. Perdí en ese tramo por lo menos 4 minutos que me hicieron falta cuando la carrera se hizo adulta. Pero ya había pasado el kilómetro 21 y me sentía mucho mejor. El dolor, aunque aún intenso, lo era menos que en primera instancia. Del 20 al 25 hice 26 minutos, y lo mismo del 25 al 30. Todavía un poco lento, pero en parte debido a que ya habían empezado las subidas de Newton. Pero lo más mejor, si tal cosa existe, era que mi zancada era ya (casi) normal, a pesar del méndigo dolor del méndigo tobillo.

No recuerdo exactamente el kilómetro, pero debe haber sido por ahí del 28, antes de las colinas de Newton, cuando alcancé a ver adelante de mí a un corredor muy alto, con el rótulo de España en su espalda. Era Tomás Soria, conocido bloguero español. Me acerqué, nos dimos un apretón de manos pero no hubo oportunidad de más. Fue un gusto saludar a este personaje español.

Solo hasta cuando ya estuve en el hotel noté la gran inflamación en el tobillo y durante la carrera solo sentía una sensación de adormecimiento desde la espinilla hasta el pie. Pero estaba ya en las colinas de Newton y me sentía físicamente muy bien, con el ritmo cardíaco en 125, que es aproximadamente mi 85%. Las subidas no se sentían demasiado pesadas, pero faltaba la más difícil: La Colina Rompecorazones o The Heartbreak Hill, como la nombran los gringos.

Las colinas de Newton son tres. La primera es la más larga y empieza en el kilómetro 25 aproximadamente y me pareció la menos empinada. Me sorprendí ya a mitad de la misma, pues era tal mi entusiasmo por sentirme bien nuevamente, que no me di cuenta cuando empecé a subir. Después viene una bajada muy pronunciada, que me trajo nuevamente a la realidad, pues el dolor en el tobillo que me provocó la pendiente, casi me hace gritar de nuevo. Después viene la segunda subida, más inclinada que la primera, que es como en dos partes, con un pequeño descanso casi a la mitad. Eso me hizo pensar que ya había terminado con las 3 famosas colinas de Newton, cuando en realidad aún faltaba la Rompecorazones. Le dije a un tipo con camiseta alusiva a Canada que iba corriendo a mi lado "That was easy". Pero entonces se apareció la Heartbrake, que sí lo es. Una verdadera Rompecorazones, no tanto por su inclinación, que las hay en México más empinadas, sino porque la toma uno después de casi 5 kilómetros de venir trepando cerro y después de 30 o 32 kilómetros totales de ruta. Pero me sentía maravillosamente bien (salvo por el bendito tobillo, que ya nunca dejaría de doler en toda la ruta), y me di un lujo que después pagué muy caro: subí sin pensar que había futuro, a galope tendido. Al llegar a la cima, quise gritar, pero me contuve y me conformé con acercarme a la banqueta a chocar five con los que ahí estaban. Me vino a la mente la frase que había leído en una crónica de Boston Marathon 2012: "Heartbrake, that's all you've got?"



La ruta es ahora casi totalmente plana y sigo sintiéndome bien; veo el ritmo que marca el Garmin y empiezo a hacer cálculos mentales. El kilómetro 33 fue perrísimo, de subida y aún así sale en 5:11. Pero del 33 al 34, justo en la Rompecorazones, me despacho con la cuchara grande un 6:04, que no es tan malo como el número frío sugiere, pues subí muy fuerte y remato con un kilómetro 35 en un alentador 4:57.

El acumulado a los 35K es de 3:04. Si logro mantener un ritmo de 5:00 min/km en los 7 kilómetros casi planos que faltan, lograré el ansiado 3:40, clasificatorio para Boston '15. Pero ya no me siento tan fuerte. Después de los 35 empiezo a perder impulso. Inevitablemente y aunque trato de mantener alto el esfuerzo y el ritmo, el Garmin indica pasos más lentos cada vez. Más cálculos matemáticos se generan cada minuto en mi cabeza que en el procesador de una computadora.

El Anuncio Embrujado
El anuncio de CITGO está al frente. Es un anuncio de los llamados espectaculares, de una empresa petrolera que está por el kilómetro 38, si mal no recuerdo. Me habían dicho que no lo viera. Está en una recta y el anuncio se ve al fondo y es desmotivante correr y correr y nunca llegar frente al anuncio. Yo lo vi de inicio y cuando volví a levantar la mirada, el anuncio ya no estaba.



Los kilómetros 36 y 37 salen todavía decentes a 5:12 y 5:14. Pero el kilómetro 38, el del anuncio embrujado, que es totalmente plano, sale a 5:53. Ya no siento el tobillo lastimado. Es una sensación extraña parecida a como cuando al despertar, se tiene una pierna o un brazo dormido. Intento subir el ritmo lo más que se pueda, pero las piernas no dan mucho más. Se sienten pesadas. Siento que un chango enorme se me trepó en el lomo; y no avanzo, no avanzo como quisiera.
Echo mano de todos mis trucos motivadores. Pienso en mis seres más queridos, los presentes y los ausentes. Dedico mi carrera a los ausentes y trato por todos los medios de revivirme; y de algo sirve, pues el kilómetro 39 me renueva las esperanzas. Sale en un no tan malo 5:21. Pero fue una ligera bajada (el 39) y al aplanarse la ruta otra vez, el 40 sale nuevamente muy lento: 5:55.



Los últimos dos kilómetros fueron una mezcla de euforia y sufrimiento. La multitud ya enorme aquí. Cientos y miles de gentes aglomeradas en las aceras, gritando y apoyando. Estoy a punto de terminar y se supone que deba ir apachurrado, pero voy eufórico. Eufórico pero lento. Juro que intenté con todas mis fuerzas regresar a ritmo, de verdad lo juro, pero fue inútil. Ningún esfuerzo o pensamiento fue suficiente para retomar un ritmo de competencia.

Estoy en Hereford Street, a más o menos un kilómetro de la meta; la vista una bandera de México, extendida en la acera me reanima y los compatriotas me identifican por mi banderola en el pecho, me gritan mi nombre y me animan. Llego a la esquina con Boylston, doy vuelta a la izquierda... ¡Y allí está la meta!, todavía un poco perdida en la distancia, pero allí está. ¡Y ahora sí!, mi ritmo mejora. Levanto los brazos y me animo yo solo. Estoy en el Olimpo de los Dioses del Maratón: La Meta de Boston Marathon está a la vista.



Pocos metros después de tomar Boylston, reconozco a mi gente del lado derecho. Saritah, la fotógrafa de la familia, que por cierto logró tomas espectaculares, fue la primera en hacer contacto visual. Nuevamente la euforia se desborda a niveles espectaculares. La emoción se acumula, pero diferente que cuando me despedí de ellos temprano en la mañana; ahora siento euforia, alegría, ganas de que esto nunca termine. Veo como me gritan, pero sus gritos se confunden con los de otros cientos de personas y no los distingo; de cualquier forma, respondo igual. Siento ganas de reir y gritar y lo hago varias veces.



Cruzo la meta en 3:46:44. Un mal resultado en relación con el plan de calificar para Boston '15 en 3:40:00, y peor lo es considerando que califiqué para Boston '14 con un 3:32, pero valió la pena. Mil veces valió la pena. Diez mil veces valió la pena.



Después de cruzar la línea final, un corredor adelante de mí se inclina a besar la meta y choco levemente con él. Lo ayudo a levantarse y nos fundimos en un abrazo. Las emociones fueron muchas desde antes de cruzar la línea final, tal vez por eso ahora solo siento una gran alegría, pero ya más controlada. Me detengo un momento y me tambaleo. Un voluntario me abraza y me pregunta si estoy bien. "Just need a second...", respondo. Sigo caminando hasta donde están las medallas. Escojo a la voluntaria más guapa y me le acerco para que me cuelgue mi medalla y poso para las fotos.



Llego a Boston Common cojeando. El dolor del tobillo regresó con más fuerza. Me checo y el pie parece tamal oaxaqueño. Llega mi familia y el momento más emotivo del día tiene lugar en el pasto de ese parque bostoniano. Las fotos no se hacen esperar. La familia me felicita. Recibo en ese momento una llamada desde México de uno de mis seres más queridos.

Y eso fue Boston Marathon '14. Sin duda, el Maratón más importante que he corrido. Me quedo extraordinariamente feliz con lo vivido en estos 4 o 5 días en Boston, tanto personalmente como en familia, pero no satisfecho. Hubiera querido más; por lo menos el tiempo de 3:40 clasificatorio para Boston '15, ya no digo el sub-3:30 que hubiera sido de mínima decencia. No se si regresaré a Boston en 2015, aunque estoy seguro que lograré clasificar por ahí. Pero sí se que regresaré pronto, tal vez en el '16. Experiencias como Boston Marathon deben vivirse por lo menos una vez en la vida, pero una sola no es suficiente.

La carrera terminó, pero Boston 2014 permanecerá para siempre en mi memoria.

¡Gracias Boston y Hasta la Vista!


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Enriquezrunner
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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor Enriquezrunner » Vie Abr 25, 2014 5:47 pm

Enriquezrunner escribió:Mi Boston Marathon 2014, el Cielo Maratoniano. Parte II

Chécalo con fotos en mi Blog: www.cronicasmaratonytriatlon.blogspot.com

Había que llegar a Boston Common antes de las 7:00 de la mañana, para tomar la primera de las 2 oleadas de autobuses que me correspondía y ser llevado a Hopkinton, lugar donde está la salida, o bien, lugar donde "Todo Inicia", según las palabras de los habitantes de ese pequeño pueblo que cada año se convierte en génesis del Boston Marathon.

En el trayecto del hotel hacia Boylston Street, acompañado de mi esposa y mis tres hijos, no pude dejar de sentir nervios. Ibamos todos en silencio y el único que hablaba era el GPS. Pero Saritah pronto empezó con el relajo, como siempre y rompió la tensión. En menos de 30 minutos llegamos a la estación de bomberos en Boylston Street, en donde estaban puestas las barreras que impedían a los vehículos seguir avanzando; me bajé del auto y lo mismo hizo Ruth, mi esposa. Me dio un abrazo y un beso y la emoción me hizo crisis, no lo pude evitar. Un poco apenado terminé de abrazar rápidamente a mis hijos y emprendí la caminata de aproximadamente 1 milla hasta la zona de abordaje de los autobuses.



Logré acomodo en uno de los autobuses de más al frente. Todo estaba perfectamente planeado, sin aglomeraciones, sin empujones; prodigio de organización y logística en un evento de 36,000 almas. A las 7:30 en punto, justo como estaba programado, arrancamos rumbo a nuestra reunión con la serpiente de 42 cabezas.

Avancé caminando rumbo a la Villa de los Corredores. Había dos grandes áreas, cada una con una enorme carpa para protegerse del sol, o más bien, para desprotegerse del frío. Elegí un lugar junto a varios corredores y corredoras que descansaban como lagartijas tomando el sol, tirados en el pasto sobre hojas térmicas. Al poco rato el llamado de la naturaleza me hizo levantarme e ir a buscar los sanitarios. ¡Imposible!. Calculé rápidamente unas 100 casetas solamente en la sección en la que había escogido esperar y en todas había una cola de tal vez 50 o más corredores. Parecía que a los 36,000 corredores nos habían dado ganas de mear al mismo tiempo. No me quedó más opción que buscar el lugar más protegido de la vista de corredoras para cumplir el obligado ritual, rodeado de otras docenas de corredores (¡y corredoras!) que habían decidido irse por la libre, igual que yo.
A pesar de que se sentía frío, en realidad las condiciones del clima eran las ideales para correr Maratón. Unos 8 grados centígrados a la hora de la salida de mi oleada, sin viento y con un sol esplendoroso que la temperatura ambiente tan benigna hacía que no afectara tanto.



Muy pronto los del micrófono dieron la instrucción a mi oleada (la 2a) de avanzar primero hacia los espacios intermedios y después rumbo a los corrales de salida. Ya me había deshecho de la toalla que hizo las veces de cobija-colchón y me fui quitando paulatinamente y depositando en las bolsas mientras avanzábamos, primero los pants, después el sweater, la camiseta de manga larga, los guantes, la boina, hasta quedar con solamente mi camiseta de dry fit sin mangas y mi short de competencia. La llegada a la línea de salida fue un poco desconcertante, pues al llegar ahí yo esperaba que hiciéramos una pausa, se aglomerara la gente impaciente a la espera que dieran la salida y entonces se escuchara el disparo. Pero no, directamente como íbamos llegando a la línea, íbamos iniciando, sin disparo ni nada. Así, de pronto me encontré corriendo a buen ritmo y entonces lo supe: ¡Estaba ya corriendo Boston Marathon! No se si fui solo yo el que no escuchó el disparo, pero a final de cuentas funcionó perfectamente, pues evitó aglomeraciones y molestias a los corredores.

¡Y allá vamos!. Ya que me cayó el veinte de que la competencia había iniciado para mí, la euforia me invadió. Levanté los brazos y alcancé a gritar algo como "vámonos" o algo así que bien a bien no recuerdo. Había muchísima gente observando, aunque no tanta como en el resto de la ruta, y extendiendo sus manos para chocar palmas con los corredores. Yo me tendí al lado derecho y empecé a chocar five con todos, hasta que poco a poco la emoción fue cediendo, la respiración haciéndose más laboriosa y controlar el ritmo fue siendo la prioridad.

La salida es una bajada pronunciada. Ya estaba advertido de no desbocarme en los primeros kilómetros, en los que la pendiente es a favor y muy empinada, así que trataba de controlar mi ritmo. A pesar de la gran cantidad de corredores, había suficiente espacio para correr cómodamente, sin estorbarse mutuamente con otros y era posible establecer un paso relativamente independiente de los demás.

El plan era hacer un 3:40. La estrategia para lograrlo era correr a 5:00 min/km los primeros 25 kilómetros, hasta Newton, en donde empiezan las subidas y de ahí en adelante, trabajar en función de sensaciones y según respondieran las piernas y las reservas.

Pero era difícil concentrarse. Mi nombre escrito en el frente de mi camiseta, invocaba continuamente los gritos de la gente, que mal-pronunciaban muchísimas veces Yerardou,, Gerarrrrdo, Geraldo, Yerard y casi cada vez una forma diferente. Yo contestaba cada vez que escuchaba mi nombre, con un ¡Yeah!, o un ¡Yes!, o cualquier otro gruñido y eso encendía los gritos del grupo de espectadores. Literalmente, cientos de manos se tendían hacia los corredores y yo no podía evitar chocar palmas con muchos. Con algunos, era tan intensa la palmada que me hacían un poco perder la forma. Pensé varias veces "ya no", pero en la próxima curva, el entusiasmo y la euforia me orillaban nuevamente hasta junto a los cientos de manos y seguía palmeando. Hasta que entendí que la energía gastada en chocar palmas y contestar a los que gritaban mi nombre, era demasiada. Pero no siempre lograba contenerme y no dejarme llevar por el entusiasmo de la gente.



Los primeros 5 kilómetros salieron de acuerdo al plan. El 25:03 fue exacto, a pesar de las dificultades para concentrarme. Y la línea de los 10K llegó a los 50:22. ¡Casi perfecto!. Después de ahí, la ruta se aplana un rato. Por algunos kilómetros, no hay más bajadas pronunciadas y es posible, ahora sí, medir el ritmo de a deveras, en el plano, sin guajes para nadar. Y yo me siento bien, con fuerza, con esa sensación de ligereza que tanto me gusta. Para Boston evité entrenar en pendientes, por la lesión de mi rodilla y esos primeros 10K han sido los primeros en bajada en muchos meses. Y mira que son pronunciadas las bajadas. No es algo que me preocupe, todavía, pero sí se resiente el golpeteo en los cuadriceps, sorprendentemente un poco más en el izquierdo, que es mi lado "sano".

Poco a poco he ido logrando más concentración y el foco es cada vez más hacia emparejar el ritmo. En la bajada la frecuencia de pasos se sentía baja y me preocupaba que estuviera alargando mucho la zancada. Ahora voy corriendo con paso un poquitín más corto, pero más frecuente; y en el plano se siente mejor. Cada vez hay más gente en la ruta. Hay, literalmente y sin exagerar, miles y miles de personas de todas las edades gritando, mostrando carteles de ánimo o chuscos, chocando palmas, ofreciendo fruta, naranja, agua, dulces y animando a los corredores. Cuando veo a algunos pequeñitos extendiendo sus manitas, me inclino un poco para chocarlas, pero ya solo contesto con un "Vamos" o con un "Sí Señor" cuando escucho bien pronunciado mi nombre, señal de que es un compatriota o algún latino el que me grita. Llega el kilómetro 15 en 1:15:45; y el ritmo sigue parejito. Me sigo sintiendo muy bien, la rodilla no es tema y ni la siento y empiezo a fantasear en que tal vez, tal vez pueda atacar el 3:30. Pasando Newton decidiré. O bien, decidirá Boston Marathon. Who knows?.

Después de pasar la marca del kilómetro 16 me empiezo a distraer mucho nuevamente. Empiezo a sentir la euforia de ir a ritmo, en piloto automático y disfrutando de la maravilla que es el apoyo de la gente y vuelvo a mi querencia: chocar five con todo el que me extiende la mano. Hay un tramo en el que la carpeta asfáltica está incompleta en la orilla; parece que reencarpetaron solo una parte y quedó un pequeño borde o especie de escalón de unos 3 centímetros de alto a lo largo de la orilla de la ruta. Voy corriendo como a 1 metro del borde, chocando palmas. De pronto, no se si yo me acerqué demasiado al borde o la línea del borde se mete un poco más hacia el centro de la carretera y quedo con el borde justo abajo de mí. Al dar el paso, el pie izquierdo cae en la parte baja del pequeño escalón, sin problema, pero piso enmedio del borde justo con la mitad del pie derecho. Se dobla mi pie con fuerza hacia adentro y siento como una descarga o toque eléctrico, como si hubiera tocado un cable con corriente. Sentí como el "toque" eléctrico recorrió instantáneamente desde el tobillo hasta la rodilla e inmediatamente después se hizo presente el dolor intenso.

No paré de inmediato, sino que continué con un trote lento, tratando de averiguar si el dolor pasaba y todo quedaba en un susto, pero no. El dolor se hizo cada vez más intenso hasta que tuve que parar por completo. Me senté en la barrera lateral metálica de la carretera, esperando que disminuyera el dolor, pero no fue así. Retomé el trote muy lento, llegué al puesto de abastecimiento del kilómetro 17, saqué de la bolsa de mi short un par de tabletas de Paracetamol y me las tomé. Pero el dolor no cedía. Pensé que no podría terminar la carrera y el desanimo me invadió. Paré nuevamente, decidido a abandonar, pero volví al trote a los pocos segundos y así varias veces. Entonces, desee intensamente poder terminar la carrera, como no recuerdo nunca haber deseado tanto cualquier otra cosa.

Empecé a probar un ritmo un poco más rápido, aún con el dolor que me taladraba el tobillo, desanimado y pensando que todo acabaría muy pronto. Y en eso, ya casi en la marca del kilómetro 18, los alcancé: era el Team Hoyt, trotando lenta pero inexorablemente. Después supe que habían arrancado entre la oleada de las mujeres élite de las 9:30 y la oleada No. 1 de las 10:00 hrs. Me acerqué, toqué en un hombro al Sr. Hoyt y le aplaudí al Jr. Entonces decidí que no importaba que terminara con el tobillo deshecho, pero que iba a completar la ruta, así fuera empinado, a gatas o arando con el hocico el pavimento. Si estos 2 tipos, con todas sus colosales limitaciones han completado juntos tantos Maratones y Ironmans ¿Iba yo a ser tan puto como para dejar que una simple torcedura de tobillo me fuera a detener a mí?. Boston y yo nos merecemos otra cosa.



Entonces y por si haber corrido un momento con los Hoyt hubiera sido poca cosa, antes de llegar la marca del kilómetro 20 el ruido y el griterío se hicieron más intensos. Eran las chicas del Colegio Wellesley, que cada año durante muchas décadas, ponen el ingrediente más entusiasta en la ruta del Maratón. Muchas ofrecían la mejilla para que los corredores les plantáramos un beso. "Kiss me, I'm a freshman" o "Kiss me, my boyfriend is not here, is running the Marathon" o "Kiss me, I'm herpes free" y muchos letreros más hacían las veces de propaganda, buscando que los corredores nos detuviéramos a plantarles un beso a alguna de las muchachas. Yo no me pude quedar con las ganas y caí en la tentación de plantarle un beso tronado a una negrita preciosa. Pero ese griterío, ese cariño a su Maratón que estas niñas expresaban a borbotones y ese cariño que le mostraban a toda esta bola de extraños que invadíamos su territorio, tal vez hicieron el milagro.



Milagro de la mente, milagro de Dios, milagro del Paracetamol o simplemente poca gravedad de la lesión, no lo se, pero poco a poco, el dolor fue disminuyendo aunque nunca dejó de ser intenso. No se si fue el Team Hoyt o Wellesley o el intenso deseo de terminar la carrera o todo junto, el caso es que paulatinamente mi ritmo se fue acercando nuevamente a la normalidad. Para la marca del Medio Maratón, nuevamente estaba corriendo a ritmo no muy lejano a los 5:00 min/km.

Del kilómetro 15 al 20, tramo en el que me sucedió el percance, mi tiempo se fue de los 25 minutos que venía promediando cada 5 kilómetros, a más de 29 min. Perdí en ese tramo por lo menos 4 minutos que me hicieron falta cuando la carrera se hizo adulta. Pero ya había pasado el kilómetro 21 y me sentía mucho mejor. El dolor, aunque aún intenso, lo era menos que en primera instancia. Del 20 al 25 hice 26 minutos, y lo mismo del 25 al 30. Todavía un poco lento, pero en parte debido a que ya habían empezado las subidas de Newton. Pero lo más mejor, si tal cosa existe, era que mi zancada era ya (casi) normal, a pesar del méndigo dolor del méndigo tobillo.

No recuerdo exactamente el kilómetro, pero debe haber sido por ahí del 28, antes de las colinas de Newton, cuando alcancé a ver adelante de mí a un corredor muy alto, con el rótulo de España en su espalda. Era Tomás Soria, conocido bloguero español. Me acerqué, nos dimos un apretón de manos pero no hubo oportunidad de más. Fue un gusto saludar a este personaje español.

Solo hasta cuando ya estuve en el hotel noté la gran inflamación en el tobillo y durante la carrera solo sentía una sensación de adormecimiento desde la espinilla hasta el pie. Pero estaba ya en las colinas de Newton y me sentía físicamente muy bien, con el ritmo cardíaco en 125, que es aproximadamente mi 85%. Las subidas no se sentían demasiado pesadas, pero faltaba la más difícil: La Colina Rompecorazones o The Heartbreak Hill, como la nombran los gringos.

Las colinas de Newton son tres. La primera es la más larga y empieza en el kilómetro 25 aproximadamente y me pareció la menos empinada. Me sorprendí ya a mitad de la misma, pues era tal mi entusiasmo por sentirme bien nuevamente, que no me di cuenta cuando empecé a subir. Después viene una bajada muy pronunciada, que me trajo nuevamente a la realidad, pues el dolor en el tobillo que me provocó la pendiente, casi me hace gritar de nuevo. Después viene la segunda subida, más inclinada que la primera, que es como en dos partes, con un pequeño descanso casi a la mitad. Eso me hizo pensar que ya había terminado con las 3 famosas colinas de Newton, cuando en realidad aún faltaba la Rompecorazones. Le dije a un tipo con camiseta alusiva a Canada que iba corriendo a mi lado "That was easy". Pero entonces se apareció la Heartbrake, que sí lo es. Una verdadera Rompecorazones, no tanto por su inclinación, que las hay en México más empinadas, sino porque la toma uno después de casi 5 kilómetros de venir trepando cerro y después de 30 o 32 kilómetros totales de ruta. Pero me sentía maravillosamente bien (salvo por el bendito tobillo, que ya nunca dejaría de doler en toda la ruta), y me di un lujo que después pagué muy caro: subí sin pensar que había futuro, a galope tendido. Al llegar a la cima, quise gritar, pero me contuve y me conformé con acercarme a la banqueta a chocar five con los que ahí estaban. Me vino a la mente la frase que había leído en una crónica de Boston Marathon 2012: "Heartbrake, that's all you've got?"



La ruta es ahora casi totalmente plana y sigo sintiéndome bien; veo el ritmo que marca el Garmin y empiezo a hacer cálculos mentales. El kilómetro 33 fue perrísimo, de subida y aún así sale en 5:11. Pero del 33 al 34, justo en la Rompecorazones, me despacho con la cuchara grande un 6:04, que no es tan malo como el número frío sugiere, pues subí muy fuerte y remato con un kilómetro 35 en un alentador 4:57.

El acumulado a los 35K es de 3:04. Si logro mantener un ritmo de 5:00 min/km en los 7 kilómetros casi planos que faltan, lograré el ansiado 3:40, clasificatorio para Boston '15. Pero ya no me siento tan fuerte. Después de los 35 empiezo a perder impulso. Inevitablemente y aunque trato de mantener alto el esfuerzo y el ritmo, el Garmin indica pasos más lentos cada vez. Más cálculos matemáticos se generan cada minuto en mi cabeza que en el procesador de una computadora.

El Anuncio Embrujado
El anuncio de CITGO está al frente. Es un anuncio de los llamados espectaculares, de una empresa petrolera que está por el kilómetro 38, si mal no recuerdo. Me habían dicho que no lo viera. Está en una recta y el anuncio se ve al fondo y es desmotivante correr y correr y nunca llegar frente al anuncio. Yo lo vi de inicio y cuando volví a levantar la mirada, el anuncio ya no estaba.



Los kilómetros 36 y 37 salen todavía decentes a 5:12 y 5:14. Pero el kilómetro 38, el del anuncio embrujado, que es totalmente plano, sale a 5:53. Ya no siento el tobillo lastimado. Es una sensación extraña parecida a como cuando al despertar, se tiene una pierna o un brazo dormido. Intento subir el ritmo lo más que se pueda, pero las piernas no dan mucho más. Se sienten pesadas. Siento que un chango enorme se me trepó en el lomo; y no avanzo, no avanzo como quisiera.
Echo mano de todos mis trucos motivadores. Pienso en mis seres más queridos, los presentes y los ausentes. Dedico mi carrera a los ausentes y trato por todos los medios de revivirme; y de algo sirve, pues el kilómetro 39 me renueva las esperanzas. Sale en un no tan malo 5:21. Pero fue una ligera bajada (el 39) y al aplanarse la ruta otra vez, el 40 sale nuevamente muy lento: 5:55.



Los últimos dos kilómetros fueron una mezcla de euforia y sufrimiento. La multitud ya enorme aquí. Cientos y miles de gentes aglomeradas en las aceras, gritando y apoyando. Estoy a punto de terminar y se supone que deba ir apachurrado, pero voy eufórico. Eufórico pero lento. Juro que intenté con todas mis fuerzas regresar a ritmo, de verdad lo juro, pero fue inútil. Ningún esfuerzo o pensamiento fue suficiente para retomar un ritmo de competencia.

Estoy en Hereford Street, a más o menos un kilómetro de la meta; la vista una bandera de México, extendida en la acera me reanima y los compatriotas me identifican por mi banderola en el pecho, me gritan mi nombre y me animan. Llego a la esquina con Boylston, doy vuelta a la izquierda... ¡Y allí está la meta!, todavía un poco perdida en la distancia, pero allí está. ¡Y ahora sí!, mi ritmo mejora. Levanto los brazos y me animo yo solo. Estoy en el Olimpo de los Dioses del Maratón: La Meta de Boston Marathon está a la vista.



Pocos metros después de tomar Boylston, reconozco a mi gente del lado derecho. Saritah, la fotógrafa de la familia, que por cierto logró tomas espectaculares, fue la primera en hacer contacto visual. Nuevamente la euforia se desborda a niveles espectaculares. La emoción se acumula, pero diferente que cuando me despedí de ellos temprano en la mañana; ahora siento euforia, alegría, ganas de que esto nunca termine. Veo como me gritan, pero sus gritos se confunden con los de otros cientos de personas y no los distingo; de cualquier forma, respondo igual. Siento ganas de reir y gritar y lo hago varias veces.



Cruzo la meta en 3:46:44. Un mal resultado en relación con el plan de calificar para Boston '15 en 3:40:00, y peor lo es considerando que califiqué para Boston '14 con un 3:32, pero valió la pena. Mil veces valió la pena. Diez mil veces valió la pena.



Después de cruzar la línea final, un corredor adelante de mí se inclina a besar la meta y choco levemente con él. Lo ayudo a levantarse y nos fundimos en un abrazo. Las emociones fueron muchas desde antes de cruzar la línea final, tal vez por eso ahora solo siento una gran alegría, pero ya más controlada. Me detengo un momento y me tambaleo. Un voluntario me abraza y me pregunta si estoy bien. "Just need a second...", respondo. Sigo caminando hasta donde están las medallas. Escojo a la voluntaria más guapa y me le acerco para que me cuelgue mi medalla y poso para las fotos.



Llego a Boston Common cojeando. El dolor del tobillo regresó con más fuerza. Me checo y el pie parece tamal oaxaqueño. Llega mi familia y el momento más emotivo del día tiene lugar en el pasto de ese parque bostoniano. Las fotos no se hacen esperar. La familia me felicita. Recibo en ese momento una llamada desde México de uno de mis seres más queridos.

Y eso fue Boston Marathon '14. Sin duda, el Maratón más importante que he corrido. Me quedo extraordinariamente feliz con lo vivido en estos 4 o 5 días en Boston, tanto personalmente como en familia, pero no satisfecho. Hubiera querido más; por lo menos el tiempo de 3:40 clasificatorio para Boston '15, ya no digo el sub-3:30 que hubiera sido de mínima decencia. No se si regresaré a Boston en 2015, aunque estoy seguro que lograré clasificar por ahí. Pero sí se que regresaré pronto, tal vez en el '16. Experiencias como Boston Marathon deben vivirse por lo menos una vez en la vida, pero una sola no es suficiente.

La carrera terminó, pero Boston 2014 permanecerá para siempre en mi memoria.

¡Gracias Boston y Hasta la Vista!


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DemolitionMan
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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor DemolitionMan » Vie Abr 25, 2014 6:43 pm

Magnífica experiencia en todos los sentidos...!!!!

Tanto lo familiar, como el conocer, participar y disfrutar uno de los mejores maratones del mundo....!

El tiempo logrado,sinceramente, queda en segundo termino (aunque para mi en lo personal, un 3.46 es un excelente tiempo)...!

Muchas felicidades Señor Enríquez! Es usted un 'crack'!!!! (dirían sus amigos blogueros de España...!) 8)


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Gracias y hasta siempre!

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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor arq4001 » Sab Abr 26, 2014 10:54 am

He leido varias veces tu crónica y me emociona!!!

Muchas felicidades Gerardo.

Enriquezrunner escribió: Entonces decidí que no importaba que terminara con el tobillo deshecho, pero que iba a completar la ruta, así fuera empinado, a gatas o arando con el hocico el pavimento. Si estos 2 tipos, con todas sus colosales limitaciones han completado juntos tantos Maratones y Ironmans ¿Iba yo a ser tan puto como para dejar que una simple torcedura de tobillo me fuera a detener a mí?. Boston y yo nos merecemos otra cosa.


Me quedo con esta frase y pensamiento. La determinación de lograr el objetivo a como de lugar.


Enriquezrunner escribió: "Kiss me, I'm a freshman" o "Kiss me, my boyfriend is not here, is running the Marathon" o "Kiss me, I'm herpes free"


:lol: :lol: :lol: :lol:


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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor isaias_tribu » Lun Abr 28, 2014 3:19 am

Enrique....mis respetos y te felicito por este gran Maraton que realizaste,,,,,
emocionado de leer tu cronica, mi mente recrea esos 42 kilometros que recorriste como tratando de hacer una pelicula..
Hiciste un buen maraton a pesar de ir lesionado y con dolor. Ese es el espiritu del maratonista. Solo tu sabes de donde sacaste la fuerza para terminarlo.
te mando un abrazo y como dice el Arqui me quedo con esas frases en mi mente que de seguro me ayudaran en algun maraton que corra....
saludos desde tierras regias


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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor Syl Rivera » Lun Abr 28, 2014 11:41 am

Felicidades!
De su crónica hay momentos que me gustaron mucho, especialmente cuando hace contacto con el team Hoyt quienes son uno de los mejores ejemplos de cómo vencer las circunstancias, creo que eso entre otras cosas lo motivó en gran medida para lograr terminar.
Agradezco por narrar a detalle su maravillosa experiencia en este maratón tan especial.
Espero que se recupere pronto del tobillo y ojalá que tenga la oportunidad de regresar.
Saludos.



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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor ANGEL » Lun Abr 28, 2014 3:14 pm

Simplemente enorme tu crónica felicidades Gera. un abrazo


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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor Miguelsan » Lun Abr 28, 2014 7:23 pm

Mr. Enriquez.

Muchas gracias por compartir tu espíritu maratoniano a través de tu crónica. Se me erizó la piel cuando comentaste la lesión del tobillo... no quería leer que abandonabas la prueba; pero surgió el luchador incansable que se ha forjado a través de largos años como corredor (eso has reflejado en tus diversas intervenciones en este foro) y (si me lo permites) me alegro contigo por llegar a la meta ... y con un excelente tiempo. Ya habrá la oportunidad de bajar esos minutos a la prueba gloriosa del Maratón.

¡¡¡Felicidades!!!



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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor Vic España » Mar Abr 29, 2014 9:37 am

Hijole Gerardo! Me he quedado con una carga emotiva después de leerte, solo comparable a las emociones que he vivido directamente en la carreras importantes que eh tenido la fortuna de correr. Reitero mi respeto y admiración para ti. Si corres Boston 2016, me sentiré honrado de correr al menos una milla a tu lado. Un abrazo!


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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor Enriquezrunner » Mar Jun 10, 2014 9:14 am

Después de terminar el Maratón de Boston, había que buscar un lugar donde comer. En los alrededores de la zona de recuperación, todos los restaurantes estaban atiborrados, buscamos en varios y en todos había que esperar mínimo 1 hora para que nos asignaran mesa.
Caminamos mi familia y yo hacia el lado contrario de la meta. Tal vez caminamos 1 kilómetro o más entrando a varios restaurants a ver si había lugar; y yo con el tobillo bastante maltratado y adolorido.

Por fin, después de deambular algo así como una hora, encontramos una pizzería en la que sí nos asignaron mesa de inmediato. Tenía al centro del comedor un horno en el que se tenía uno que acercar a escoger los ingredientes de la pizza o a escoger la que ya estuviera preparada y de la cual tomarían la rebanada que uno quería, para recalentarla.
Estuve parado ahí un buen rato con mi hija Sarah, tal vez unos 10 minutos, esperando que el cocinero nos atendiera; había varias personas esperando, igual que nosotros. Entonces fue cuando empecé a ver estrellitas. El del horno tal vez me vio medio mal porque me preguntó: Are you ok, man? Le contesté un poco medio riéndome "I think I'm passing out". Saritah me abrazó y me preguntó ¿en serio?...

Lo último que recuerdo de ese momento es que me incliné un poco y apoyé mi cabeza en el hombro de mi hija.

Lo siguiente que recuerdo es un montón de caras, todas observándome fijamente, hablando todas al mismo tiempo y alguien repitiendo varias veces algo del 911. Al estar inclinadas hacia abajo, todas las caras que me observaban se veían un poco deformadas; de momento, no entendí bien que hacía toda esa bola de güeyes mirándome fijamente. El suelo estaba duro, pues era de madera y me dolía el huesito dormilón del lado derecho de la cadera; cuando traté de levantar la cabeza, varias manos me lo impidieron.

Vi a mi esposa, a mis dos hijas y a mi hijo entre las caras que me observaban. Un tipo de unos 35 años me tomó de la mano y me ayudó a sentarme y recargar la espalda en algo. Sentía mucho calor y la frente se sentía empapada en sudor. El tipo que me ayudó a medio incorporarme, me empezó a preguntar como me había ido en la carrera, de donde era, cuando regresaba a México, etc. Conforme le contestaba, fui entendiendo un poco cada vez más la situación. Muy amablemente me dijo que estuviera tranquilo, que no me levantara y me ofreció algo de tomar.

Muy rápido llegaron los del 911. Me vieron ya mejor, así que me ayudaron a levantarme y me llevaron a la ambulancia. Me checaron la presión y encontraron que estaba bastante bajita. Se sorprendieron de las menos de 40 pulsaciones por minuto que registré en el primer chequeo; volvieron a checar y la lectura fue la misma, pero algo se dijeron entre ellos y me dijeron que si era lo normal en mí, a lo que contesté afirmativamente. Me dijeron que podrían llevarme al hospital de mi preferencia o a uno que ellos me podrían recomendar, a que me hicieran un chequeo más a fondo, pero que por las condiciones ya mejores en las que me encontraba, podría irme a descansar al hotel. Uno de los paramédicos me preguntó mi tiempo en el Maratón y como me había ido. Me dijo que hacía unos 20 años el también había corrido Boston, pero que desde entonces había dejado el running, lo cual era evidente por el tamaño de sus Michelin.

Llegando a México, fui con el médico. Me hicieron el checkup completo que nos hacen cada año en la empresa, incluida la prueba de esfuerzo. Todo salió bien. Fue con toda seguridad un episodio de baja presión momentánea, precipitada tal vez por la tensión del momento, el cansancio, el calor del horno de las pizzas, etc.
Última edición por Enriquezrunner el Mar Jun 10, 2014 3:36 pm, editado 1 vez en total.


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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor arq4001 » Mar Jun 10, 2014 9:38 am

Enriquezrunner escribió:Después de terminar el Maratón de Boston, había que buscar un lugar donde comer. En los alrededores de la zona de recuperación, todos los restaurantes estaban atiborrados, buscamos en varios y en todos había que esperar mínimo 1 hora para que nos asignaran mesa.
Caminamos mi familia y yo hacia el lado contrario de la meta. Tal vez caminamos 1 kilómetro o más entrando a varios restaurants a ver si había lugar; y yo con el tobillo bastante maltratado y adolorido.

Por fin, después de deambular algo así como una hora, encontramos una pizzería en la que sí nos asignaron mesa de inmediato. Tenía al centro del comedor un horno en el que se tenía uno que acercar a escoger los ingredientes de la pizza o a escoger la que ya estuviera preparada y de la cual tomarían la rebanada que uno quería, para recalentarla.
Estuve parado ahí un buen rato con mi hija Sarah, tal vez unos 10 minutos, esperando que el cocinero nos atendiera; había varias personas esperando, igual que nosotros. Entonces fue cuando empecé a ver estrellitas. El del horno tal vez me vio medio mal porque me preguntó: Are you ok, man? Le contesté un poco medio riéndome "I think I'm passing out". Saritah me abrazó y me preguntó ¿en serio?...

Lo último que recuerdo de ese momento es que me incliné un poco y apoyé mi cabeza en el hombro de mi hija.

Lo siguiente que recuerdo es un montón de caras, todas observándome fijamente, hablando todas al mismo tiempo y alguien repitiendo varias veces algo del 911. Al estar inclinadas hacia abajo, todas las caras que me observaban se veían un poco deformadas; de momento, no entendí bien que hacía toda esa bola de gueyes mirándome fijamente. El suelo estaba duro, pues era de madera y me dolía el huesito dormilón del lado derecho de la cadera; cuando traté de levantar la cabeza, varias manos me lo impidieron.

Vi a mi esposa, a mis dos hijas y a mi hijo entre las caras que me observaban. Un tipo de unos 35 años me tomó de la mano y me ayudó a sentarme y recargar la espalda en algo. Sentía mucho calor y la frente se sentía empapada en sudor. El tipo que me ayudó a medio incorporarme, me empezó a preguntar como me había ido en la carrera, de donde era, cuando regresaba a México, etc. Conforme le contestaba, fui entendiendo un poco cada vez más la situación. Muy amablemente me dijo que estuviera tranquilo, que no me levantara y me ofreció algo de tomar.

Muy rápido llegaron los del 911. Me vieron ya mejor, así que me ayudaron a levantarme y me llevaron a la ambulancia. Me checaron la presión y encontraron que estaba bastante bajita. Se sorprendieron de las menos de 40 pulsaciones por minuto que registré en el primer chequeo; volvieron a checar y la lectura fue la misma, pero algo se dijeron entre ellos y me dijeron que si era lo normal en mí, a lo que contesté afirmativamente. Me dijeron que podrían llevarme al hospital de mi preferencia o a uno que ellos me podrían recomendar, a que me hicieran un chequeo más a fondo, pero que por las condiciones ya mejores en las que me encontraba, podría irme a descansar al hotel. Uno de los paramédicos me preguntó mi tiempo en el Maratón y como me había ido. Me dijo que hacía unos 20 años el también había corrido Boston, pero que desde entonces había dejado el running, lo cual era evidente por el tamaño de sus Michelin.

Llegando a México, fui con el médico. Me hicieron el checkup completo que nos hacen cada año en la empresa, incluida la prueba de esfuerzo. Todo salió bien. Fue con toda seguridad un episodio de baja presión momentánea, precipitada tal vez por la tensión del momento, el cansancio, el calor del horno de las pizzas, etc.

Orale Gerardo. Eso no lo sabia!!! :shock: :shock:
Que bueno que solo fue el susto.


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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor GOGO » Mar Jun 10, 2014 9:43 am

Qué buen susto! Menos mal que no pasó de un bajón momentaneo!

Saludos!


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Re: Mi Boston Marathon 2014

Notapor Enriquezrunner » Mar Jun 10, 2014 3:35 pm

arq4001 escribió:Orale Gerardo. Eso no lo sabia!!! :shock: :shock:
Que bueno que solo fue el susto.


Fue mi fase 9, Arqui.


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